lunes, 7 de marzo de 2011

Un sunset de sabado

Es difícil describir como una canción pude tocar el nervio más profundo. Aunque  yo pensé  que el tiempo había terminado de matar (porque  por más que había intentando de todas las formas, no había podido), ese nervio que quemaba la herida, que me hacía llorar durante horas hasta que de cansada me quedaba dormida.

Han pasado 1 año y 19 días desde que Andrés y yo nos separamos un 14 de Febrero de 2010 (romántico no?), si bien fue muy doloroso en su momento y no se aun si podría decir que el tiempo curó las heridas al 100%, las ha curado en gran medida. A pesar que nadie engañó a nadie ni le mintió a nadie…simplemente un día se acabó. Y aunque suene un poco exagerado me dolió como si me estuvieran arrancando algo del pecho. Es inexplicable poder pintarles el cuadro de cómo se sentía, pero era para partir, una presión en el pecho que a veces me dejaba hasta sin aire….y hasta me lloré la Huacachina entera …por no decir más.

Es cierto que hasta hoy me acuerdo mucho de él y en cada cosa que hago algo de él. Pero también he procesado las cosas varias veces bajo diferentes perspectivas y estados de ánimo, que ni yo misma  sabía que podía. Hoy por hoy, dejó de ser mi esposo hace mucho tiempo, ((por jalado de los pelos que parezca ) pero tenemos una relación bastante civilizada. Conversamos de muchas cosas como cuando éramos amigos: de cómo le fue en el día, de con quien se peleó, de porque tome esa decisión y no lo hice de otra manera y de una u otra forma esta situación me da tranquilidad y paz.
Cuando todo paso pensé que nunca más volvería saber de el a menos que comenzara los tramites del divorcio. Con el tiempo entendí que necesitaba un poco de espacio, tenía que respirar, procesar y pensar tanto el como yo. Cuando comenzamos a hablar de nuevo peleábamos de todo y nos sacábamos cosas en cara porque las cosas no estaban terminada de enfriar o porque no habíamos comprendido las cosas que nos habían pasado (hay que reconocer que todo paso muy rápido) y de pronto dejamos de hablar, por días yo moría por sabia de él y otros días no entendía en lo que se había convertido y lo odiaba un poco.

El tiempo ha pasado y aunque aún debo reconocer que el día de hoy sigo pensando que así no estemos juntos él es el amor de mi vida y va a ser difícil amar a alguien de la misma manera. Debo reconocer también y no me avergüenzo que lo adoro con toda mi alma hasta el día de hoy, pero que probablemente no funcionábamos bien juntos o no fue ni el momento ni el orden ni tiempo adecuado para tomar las decisiones que tomamos.
El matrimonio es una palabra más fuerte de la que uno cree y la palabra amor desde mi perspectiva es muy seria. Yo recuerdo que (si no me equivoco y si no me corregirá algún ex enamorado en los comentarios sobre esto) yo les habré dicho a dos personas en mi vida “te amo”. Particularmente hay dos palabras a las que yo me rehúso a pronunciar: “amor” (en sus diferentes formas verbales) y “relación”, que particularmente para mi es la más difícil de todas porque implica que estas entrando a un nivel de compromiso que tal vez, no estabas buscando o que la persona del otro lado de la cancha no entendió a que está jugando.

Según mi humilde experiencia el amor en general no es difícil de encontrar, lo difícil es cultivarlos hacerlo crecer y sobre todo mantenerlo. A todos nos toca encontrarlo, a algunos nos toca antes y metemos la pata por ambos lados y lo perdemos y otros se demoran más, pero lo encuentran en un momento donde humanamente están maduros para poder conservarlo y hacerlo crecer.

Amen hasta el tuétano cuando encuentren al amor de su vida y no piensen que tanto van a recibir de vuelta, porque el amor medido o a medias no es amor de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario